Este artículo se publicó originalmente en la plataforma MedForest, del European Forest Institute (EFI). Autora: Cecilia Fraccaroli. Publicación original: 29 de junio de 2026. Traducción al español publicada con autorización de la oficina de EFIMED (EFI Mediterranean).

¿Qué lleva a un nuevo propietario de la inacción a la gestión responsable? Incentivos económicos para la gestión del riesgo de incendios forestales

Foto: Enrique / Pexels

Los nuevos propietarios a menudo dejan sin gestionar las tierras que heredan, extendiendo así el riesgo de incendios forestales de forma generalizada. El European Forest Institute (EFI) ha liderado una investigación que identifica una serie de incentivos económicos —subvenciones, pagos, descuentos en seguros y acción colectiva— que motivan de forma eficaz la gestión responsable y la responsabilidad compartida.

Por Cecilia Fraccaroli

Imagina que vives en una ciudad: horarios de oficina, trayectos en metro, cañas por la tarde y cenas con amigos. Una mañana recibes una carta de un notario: tu tía, ya fallecida, te ha dejado una parcela en el campo, a varias horas de distancia. Recuerdas vagamente haberla visitado de niño: un mosaico de viejos pinos y prados secos que descienden hacia un valle. (Foto: Enrique / Pexels)

Un fin de semana vas a ver la parcela. El camino está cubierto de maleza y el bosque, espeso, lleno de matorral seco y ramas caídas: señales inequívocas de un largo abandono. Un vecino menciona un incendio reciente en el valle cercano. De vuelta en la ciudad, te enfrentas a una verdad incómoda: gestionar el terreno sería costoso y llevaría mucho tiempo, con escaso rendimiento económico. Como tantos nuevos propietarios, decides dejarlo tal cual.

Lo que resulta menos visible, sin embargo, es que los riesgos y los costes asociados a esa decisión —como el aumento del peligro de incendio— no se reparten por igual, sino que a menudo recaen sobre vecinos, comunidades y servicios públicos.

Esta situación se repite por toda la Europa mediterránea. Cinco décadas de éxodo rural han dejado cientos de miles de hectáreas abandonadas y sin gestionar. Se acumula el combustible vegetal. Las condiciones climáticas extremas agravan la amenaza. El fuego se convierte no solo en un problema ecológico, sino también social y económico. Es aquí donde la investigación empieza a plantearse una pregunta urgente: ¿qué motivaría a una nueva generación de propietarios a actuar?

Trazando el mapa de los incentivos

Nuestra investigación reciente (Fraccaroli et al., 2026 – Economic incentives for reducing wildfire risk: taking stock of an emerging field) clasifica las herramientas que transforman el «no hacer nada» en una gestión activa. Identificamos incentivos que operan a través de múltiples vías:

  • Burocrática: subvenciones y ayudas públicas, junto con algunos instrumentos regulatorios como la responsabilidad legal por inacción, y el reconocimiento a la contribución a la resiliencia del paisaje.
  • De mercado: pagos por reducción de combustible vegetal, créditos de carbono, descuentos en seguros contra incendios y mercados de materias primas.
  • Social: programas comunitarios, certificaciones Firewise y cooperativas de tierras que reparten los costes de gestión.

Para componer esta panorámica, recopilamos 80 estudios de caso en una base de datos de acceso abierto, procedentes de regiones propensas al fuego de todo el mundo.
 

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Figura 1: El panorama de los incentivos económicos para la reducción del riesgo de incendios forestales, que muestra cómo fluyen los beneficios económicos y de reducción del riesgo de incendio entre propietarios y gestores, los instrumentos de mercado (seguros, deuda, mercados de materias primas y de carbono), los servicios ambientales y el sector público (Fraccaroli et al., 2026).

La economía de los distintos enfoques

No todos los incentivos funcionan igual. La investigación revela contrapartidas.

Los pagos por servicios ecosistémicos (PSE) pueden resultar atractivos en teoría —por ejemplo, pagar a pastores para que su ganado paste en los cortafuegos—, pero pueden acarrear costes ocultos. Los PSE requieren pagos continuados, seguimiento, verificación y, en ocasiones, certificación por terceros. Las subvenciones, en cambio, pueden conllevar gastos iniciales considerables, sobre todo cuando se plantean como inversión pública productiva: convertir tierras abandonadas en empresas privadas autosuficientes. En conjunto, los esquemas de PSE tienden a repartir los costes a lo largo del tiempo y pueden ser más flexibles, mientras que los enfoques basados en subvenciones concentran la inversión al inicio y son más vulnerables si los proyectos fracasan antes de llegar a sostenerse por sí mismos. En ambos casos, cuando tienen éxito, los enfoques basados en incentivos reducen sustancialmente los costes de gestión del combustible a largo plazo en comparación con el escenario tendencial, si bien los esquemas de pastoreo del tipo PSE resultan más flexibles y financieramente resilientes.

Figura 1

Figura 2: Coste acumulado de gestión del combustible por hectárea (€/ha, tasa de descuento del 3 %) de 2020 a 2100 según distintos escenarios de incentivos (líneas continuas) y línea de base de referencia, sin inventivos (líneas discontinuas). Los costes se disparan en la primera década antes de estabilizarse: las líneas discontinuas alcanzan aproximadamente 49.000–79.000 €/ha en 2100, mientras que las líneas continuas se estabilizan en torno a 34.000–40.000 €/ha, lo que ilustra el ahorro a largo plazo de los enfoques basados en incentivos frente al escenario tendencial (Fraccaroli et al., 2026). 

Entre los 80 casos, miramos más allá del contexto mediterráneo para considerar distintos escenarios sin mitigar. El reto varía según la región. En Estados Unidos, las quemas prescritas son más habituales, pero los propietarios pueden mostrarse reticentes a emplearlas. ¿Los obstáculos? La elevada responsabilidad legal si un fuego se descontrola, el coste del equipamiento y la falta de formación y capacidad. Nuestra investigación halló que el asociacionismo —donde propietarios y gestores agrupan recursos y comparten responsabilidades— permite superar algunas de estas barreras. Combinan financiación propia con solicitudes de ayudas públicas, repartiendo tanto los costes como la responsabilidad. Como alternativa, las comunidades Firewise van un paso más allá: unen a los residentes de la interfaz urbano-forestal y coordinan a las distintas agencias, organizaciones y particulares en torno a un riesgo compartido.

Australia ofrece otros ejemplos. Las comunidades aborígenes generan créditos de compensación de carbono a partir de quemas prescritas que reducen las emisiones. Por su parte, las compañías eléctricas se enfrentan a un incentivo poco común: aquellas que registran más igniciones que un umbral de referencia pueden ver reducidas sus tarifas a los clientes al año siguiente, mientras que las que provocan menos igniciones obtienen una bonificación. El mecanismo convierte la vulnerabilidad de las infraestructuras en un indicador de rendimiento.

El hallazgo más profundo atraviesa todos estos modelos: las personas responden no solo a los incentivos económicos, sino también al sentido y a la responsabilidad compartida.

El desafío es contundente: la propiedad ya no garantiza la gestión. La próxima generación de propietarios tiene en sus manos las claves de la resiliencia del paisaje y, sin embargo, esa relación tradicional entre poseer y cuidar se ha fracturado. Reconstruirla exige reconocer que el riesgo de incendio forestal no es un problema privado, sino un reto compartido que une lo rural y lo urbano, a vecinos y desconocidos, al presente y al futuro.

 

Referencia completa

Fraccaroli, C., Górriz-Mifsud, E., Varela, E., & Wunder, S. 2026. Economic incentives for reducing wildfire risk: Taking stock of an emerging field. Journal of Environmental Management, 397, 128296.

Fuente: Artículo publicado originalmente por el European Forest Institute (EFI) en la plataforma MedForest: https://medforest.net/2026/06/29/what-takes-a-new-landowner-from-inaction-to-stewardship-economic-incentives-for-wildfire-risk/

Autora: Cecilia Fraccaroli — investigadora en el European Forest Institute (EFI)

Traducción publicada con autorización de EFIMED (EFI Mediterranean). Esta es una traducción al español del original en inglés; en caso de discrepancia, prevalece la versión original. MedForest está coordinado por la oficina de EFI Mediterranean. Más información en efi.int/efimed.


 

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