Las asociaciones forestales son una pieza clave para activar la gestión sostenible del monte, generar actividad económica local y conectar el territorio con mercados que valoren la madera y otros aprovechamientos. Con esa visión, el proyecto europeo WOOD4LIFE acaba de publicar el D3.3: “Análisis de los acuerdos sociales y de gobernanza para la gestión forestal y las conexiones con las cadenas de valor”, un documento que convierte el análisis territorial en planes de acción operativos para reforzar el papel de las asociaciones forestales.
Dos territorios piloto, un objetivo común
El informe se apoya en dos territorios piloto con realidades complementarias:
- Castilla-La Mancha (España): una región con 3,8 millones de hectáreas forestales, cerca de la mitad del territorio regional, con gran potencial para reactivar el sector de la madera y diversificar ingresos mediante nuevos aprovechamientos.
- Parque Nacional del Appennino Tosco-Emiliano (Italia): un contexto donde el reto se centra en crear condiciones para acuerdos de filiera y mejorar las conexiones entre gestión forestal y mercados locales de productos de madera, especialmente los de larga duración.
¿Qué se ha analizado?
El entregable se basa en encuestas estructuradas, entrevistas en profundidad y análisis de gobernanza con asociaciones de propietarios, consorcios y entidades de gestión colectiva. En Castilla-La Mancha se elaboró un catálogo de 51 asociaciones, de las que 10 fueron entrevistadas, representando organizaciones con 25 a 770 miembros y superficies gestionadas de 500 a 9.000 hectáreas.
Los resultados dibujan un escenario con una base comunitaria sólida, pero también con límites estructurales que frenan el impacto:
- Falta de formas jurídicas adaptadas a la conservación del patrimonio natural
- Escasez de personal técnico estable y dificultades de relevo generacional
- Alta proporción de planes de gestión caducados o inexistentes y falta de planes realistas de inversión
- Conexión débil con la cadena de valor de la madera y poca diversificación de aprovechamientos
Aun así, el estudio recoge señales claras de fortaleza interna: la mitad de las asociaciones encuestadas considera alto su nivel de gobernanza, destacando transparencia, reglas conocidas y mecanismos internos definidos.
Del análisis al cambio real: los planes de acción
La aportación diferencial del estudio es que no se queda en el diagnóstico: plantea medidas concretas para superar barreras y acelerar oportunidades.
En Castilla-La Mancha, el plan propone, entre otras líneas:
- Impulsar la gestión activa y la profesionalización de las propiedades forestales
- Reforzar la visibilidad de las asociaciones y su relevo generacional
- Promover la creación de nuevas asociaciones en zonas de minifundio
- Desarrollar herramientas digitales, financiación pública y servicios de apoyo
- Fomentar la cooperación entre propietarios, técnicos e industria mediante dinamización y acuerdos de suministro
En el Appennino Tosco-Emiliano, el foco está en:
- Analizar la demanda local de productos de madera de mayor valor
- Mapear y evaluar empresas del sector y su capacidad técnica/organizativa
- Crear condiciones para acuerdos de filiera mediante modelos y espacios de encuentro que faciliten la negociación entre actores
¿Por qué importa esto?
Porque fortalecer asociaciones forestales es una palanca directa para:
- Mejorar la rentabilidad y la estabilidad del sector
- Reforzar la resiliencia rural frente al cambio climático
- Contribuir al almacenamiento de carbono a largo plazo, dentro y fuera del bosque
- Aumentar la coordinación entre territorio, industria y mercados
Próximos pasos
El entregable ya está disponible para su descarga aquí, en la sección de recursos. Si trabajas en gestión forestal, industria de la madera o políticas públicas, este entregable ofrece ideas y herramientas prácticas para replicar en otros territorios europeos.